De rasgo de personalidad a objeto de estudio científico
La Sensibilidad del Procesamiento Sensorial (SPS) es el nombre técnico de lo que conocemos como Alta Sensibilidad o PAS Personas Altamente Sensibles. Este término fue acuñado por los psicólogos Elaine N. Aron y Arthur Aron a mediados de los años 90, cuando empezaron a estudiar por qué un porcentaje estable de la población -y también de otras especies animales-, procesa los estímulos del entorno de una manera más profunda e intensa que la mayoría.
Desde entonces, decenas de estudios en neurociencia y psicología diferencial han confirmado que la SPS es un rasgo de temperamento con una base biológica identificable, presente de forma consistente en distintas culturas y edades.
TÉCNICAS QUE ESTUDIAN LAS BASES BIOLÓGICAS DEL RASGO DESDE LA NEUROCIENCIA:
- Evaluación psicológica
- Resonancia magnética funcional
- Genética
- Electroencefalograma
Qué muestran los estudios de neuroimagen
Las investigaciones que realizaron los doctores Aron en el año 2011 de evaluación psicológica y posteriormente los estudios de Blanca Acevedo por resonancia magnética funcional (2014), muestran que las personas con puntuaciones altas en el inventario de alta sensibilidad, presentan mayor activación en áreas cerebrales relacionadas con el procesamiento visual y sensorial, la motricidad fina y la memoria procedimental (que es la memoria de los hábitos). Además de áreas cerebrales relacionadas con la empatía, la compasión, la conciencia de las propias emociones y las ajenas, y el procesamiento profundo de la información especialmente ante estímulos emocionales, artísticos o sociales. Todas estas áreas cerebrales activadas de manera simultánea pueden sugerir que la Alta Sensibilidad implica una mayor conciencia de lo que ocurre dentro (ínsula), una conexión intensa con lo que los demás sienten (corteza cingulada) y un pensamiento profundo y reflexivo (corteza prefrontal).
Esto no convierte la Alta Sensibilidad en una patología: la comunidad científica es clara en que se trata de una variación del temperamento humano, comparable a otros rasgos como la introversión o la apertura a la experiencia, no de un trastorno que deba «curarse». La misma doctora Acevedo estudió diversas patologías y trastornos con base neurológica (autismo; esquizofrenia y estrés post traumático, por ejemplo), concluyendo que la SPS posee un patrón de activación neuronal diferente en las regiones estudiadas.
Por qué importa entender la base científica del rasgo
Muchas personas llegan a consulta después de años de sentirse «raras», «exageradas», «enfermas», «frágiles» o «débiles», por sentir y reaccionar con más intensidad de lo que ellas mismas y la sociedad consideran «normal». Comprender que la Alta Sensibilidad tiene una explicación neurobiológica sólida -no es un fallo de carácter o una patología-, y que más del 20% de la población presenta este rasgo, suele ser, en sí mismo, un alivio terapéutico enorme.
Desde mi formación como profesional certificada en Sensibilidad del Procesamiento Sensorial, integro esta base científica con un trabajo terapéutico personalizado, para ayudarte a reconocer tu umbral de estimulación y diferenciar lo que es del rasgo y lo que es condicionado (por ejemplo, por una crianza que no validó tu sensibilidad y obligó a una adaptación forzada).
En el proceso terapéutico aprenderás a construir tus propias estrategias de autorregulación adaptadas a tu sistema nervioso concreto y tu necesidad real. Las herramientas somáticas, en función de tus necesidades particulares, junto a la gestión emocional y cognitiva, te permitirán obtener una gran ventaja que potenciará los aspectos positivos de la Alta Sensibilidad.
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Si quieres profundizar en cómo se manifiesta este rasgo en tu vida diaria, puedes leer también el artículo sobre qué es la Alta Sensibilidad y cómo saber si eres una persona PAS, o solicitar una primera cita telefónica gratuita.
Este artículo ha sido escrito por Laura Grinsztajn, psicóloga sanitaria colegiada M-27784, con más de 25 años de experiencia y consulta de Psicología Integrada en Calle Luchana 21, Chamberí (Madrid). Atiende de forma presencial y online, y ofrece una primera cita telefónica gratuita.